Mirándonos a los ojos
Natalia quiere otra noche de tres — con una condición: mantener los ojos en los míos todo el tiempo que dure.
Este sitio contiene ficción erótica literaria destinada exclusivamente a lectores adultos. Todos los personajes y acontecimientos son completamente ficticios, y todos los personajes son adultos. Al continuar, confirmas que tienes al menos 18 años y que ver este tipo de material es legal en tu lugar de residencia.
Natalia quiere otra noche de tres — con una condición: mantener los ojos en los míos todo el tiempo que dure.
Álvaro, un invitado tardío que llegó a la dirección equivocada, se queda a tomar un whisky y a pasar toda una noche que cambia su idea de las parejas casadas.
El tímido becario Adrián acude a un aviso y recibe de Natalia una lección que no viene en ningún manual.
Una semana después del memorable cumpleaños, Natalia y Andrés invitan a Víctor y a Óscar «a ver una película».
Un pesado aguacero de verano, una casa de campo aislada y el vecino Diego, que se pasa a ayudar con la instalación eléctrica.
Un experimento atrevido con un absoluto desconocido, invitado a través de un anuncio, que asusta y seduce al matrimonio a la vez.
Una noche de cine en casa con un conocido cercano que aún no sabe que todas las viejas prohibiciones de este hogar quedaron borradas hace tiempo.
Un aguacero de sábado, un apagón y Óscar, el técnico de guardia, cuya visita los dueños del piso recordarán durante mucho tiempo.
La observación silenciosa deja paso a la complicidad: por primera vez, el marido se ocupa abiertamente del placer de su esposa en brazos de otro hombre.
La mañana siguiente a la noche que lo cambió todo: el marido observa desde la puerta entornada del dormitorio cómo su esposa vuelve a caer en brazos del invitado.